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LA BURLA CORREISTA DEL YASUNÍ

José Ramón Alvarez

José Ramón Alvarez

Por José Ramón Alvarez

Nueva York, Mayo 10, 2014.- Con la expresión burlona que lo caracteriza, Rafael Correa declaró a la prensa española hace 2 semanas, que no pensaba convocar a una Consulta Popular, sobre la utilización del petróleo del Parque Nacional Yasuní, porque el tema estaba politizado.

Todo ciudadano inteligente, con capacidad de razonamiento, debió pensar que el mandatario estaba equivocado puesto que el llamado a un referendum no dependía de su voluntad personal ni de su criterio; por que ésta era una disposición constitucional a la que él no podía rehusarse, si la ciudadanía lo exigía. La Constitución no es una ley maleable a los caprichos del dictador de turno.

Pero quienes hubiesen pensado de esa forma correcta, quizás estaban olvidando que el prepotente, que parece haberse adueñado del país, tenía toda la burla preparada. Ya había dado órdenes al incondicional sirviente que preside el Consejo Nacional Electoral (CNE) para que anule las firmas necesarias para impedir la consulta. Razón por la cual, con toda seguridad, adelantó la noticia al mundo entero. Que no llamaría a consulta.

De acuerdo con la ley, preparada por él mismo y los acólitos alza manos de la Asamblea Nacional, se requerían 583, 324 firmas para pedir la consulta. Los integrantes del colectivo social Yasunidos entregaron más de 740.000, un número en exceso del mínimo, justamente porque estaban conscientes de la mañosería que — se sabía –, preparaba el CNE.

Luego de la recepción de todos los formularios firmados, surgió el primer inconveniente que los esbirros correistas del CNE tenían en mente. Rechazaron más de 200.000 firmas alegando inconsistencia en las disposiciones reglamentarias. La ciudadanía, que está leyendo estas líneas, debe comprender que la obligación del CNE no es verificar la calidad del papel, ni el grosor del material utilizado para recoger las firmas en el formulario. El mandato constitucional es interpretar las reglas en el sentido que la importancia reside en la voluntad popular a través de la firma del ciudadano.

Después vino el alegato más absurdo — por no usar el lenguaje que el caso amerita –. Eliminaron miles de firmas porque los formularios no estaban respaldados por la copia de la cédula de identidad de los recolectores de firmas. Algo que los miembros del CNE se encargaron de hacer desaparecer. Cientos de copias se esfumaron, bajo la custodia del CNE desde los primeros días después de la entrega. Pese a toda la lógica y al sentido común, el fin de semana anterior apareció el número que debió ser el final. Solamente 599.103 firmas serían aceptadas para su comprobación.

El anuncio del CNE de Mayo 6, 1014 — fecha que pasará a la historia – es que los grafólogos serviles del correismo han anulado más de 300.000 firmas. Justamente, lo que el prepotente necesitaba para que se cumplan sus declaraciones a la TV española. Y en adición a la burla, el autoritario aspirante a dictador ahora amenaza con enjuiciar a los miembros del Yasunidos por ser falsificadores de firmas.

Como ya se cumplió el paso inicial, para satisfacer sus actos dictatoriales, con la aprobación de la Ley Mordaza, la prensa independiente no podrá denunciar la inmoralidad que representa el último anuncio de la autoridad, obligada a actuar con ética, supuesta a ser imparcial y despolitizada. La ciudadanía estará desinformada.

Aquí es donde tiene que surgir la patriótica actitud de los ciudadanos responsables. Desde esta columna, exhortamos a los actores de las redes sociales a denunciar el más grande insulto a la inteligencia. Independientemente de si el Parque Nacional Yasuní es (o no es) explotado, la burla a la ciudadanía no puede, ni debe, ser tolerada.

La explicación es bien sencilla. A fines del año anterior Correa desafió a la colectividad defensora de la amazonía a reunir las firmas, respaldando la Consulta Popular, porque creía estar seguro que los vencería en las urnas. Necesitaba el dinero del petróleo que está debajo del Yasuní, para seguir comprando las conciencias de los que se venden por un empleo. Hoy, después del 23 de Febrero, cuando perdió las alcaldías en la gran mayoría de las capitales provinciales, Rafael Correa está entendiendo la realidad de su futuro en la historia ecuatoriana. La Consulta Popular la perdería, igual que perderá su ambición de perpetuarse en el poder el 2017. El Ecuador está abriendo los ojos y despertando de la pesadilla que nos ha tocado vivir en los inicios del siglo XXI.

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Esta entrada fue publicada en mayo 10, 2014 por en Ecuador, Política, Rafael Correa, Reflexiones y etiquetada con .
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